"La ciencia del Yoga no ofrece ninguna nueva religión, ofrece una metodología. A través de ella puedes entenderte mejor en todos tus niveles, incluyendo tu bienestar físico, tus acciones, tu proceso mental, emociones y deseos. Además comprenderás cómo te relacionas con el mundo. Esta ciencia crea un puente entre las condiciones internas y externas de la vida. El yoga es una forma de mejorarte a ti mismo, de entender tus estados internos". - Swami Rama

lunes, 4 de septiembre de 2017

LOS YOGA SUTRAS DE PATANJALI EN ESTILO NARRATIVO por Swami Jnaneshvara Bharati - parte 1

Estilo Narrativo: Es probable que este tipo de estilo facilite acceder a una visión general de los Yoga Sutras. El hecho de agrupar los 196 Sutras en 39 apartados y presentarlos en párrafos puede proporcionar un estudio más familiar a muchos lectores, similar al de la lectura de otros libros o documentos. Cuando se comprenden los Yoga Sutras de esta forma, es posible que un estudio posterior de comentarios más detallados o traducciones del sánscrito se realice con mayor fluidez, especialmente esto si se asocia a una guía oral y prácticas personales de meditación. Este texto de los Sutras es el mismo que el del artículo con el listado de Sutras.

 Patanjali Maharishi

Capítulo 1: Concentración (Samadhi Pada) 

¿Qué es Yoga? (Sutras 1.1 -1.4) 
Ahora, luego de haber hecho la preparación previa por medio de la vida misma y otras prácticas, empieza el estudio y la práctica del Yoga. Yoga es el control (nirodha, regulación, canalización, maestría, integración, coordinación, aquietamiento, silenciamiento, poner a un lado) de las modificaciones (patrones de pensamiento densos y sutiles) del campo mental. Entonces, el Vidente (o El que Ve) reside en sí mismo, yaciendo en su Verdadera Naturaleza. A esto se le llama Auto-Realización. En otras condiciones, al no estar en Auto-Realización, el Vidente parece adquirir la forma de las modificaciones del campo mental y se identifica con esos patrones de pensamiento. 

Decolorar los pensamientos (1.5 -1.11) 
Esos patrones de pensamiento densos y sutiles (vrittis) son de cinco variedades, de las cuales algunas están coloreadas (klishta) y otras no están coloreadas (aklishta). Las cinco variedades de patrones de pensamiento a observar son: 1) conocimiento correcto (pramana), 2) conocimiento incorrecto (viparyaya), 3) fantasía o imaginación (vikalpa), 4) el objeto correspondiente al vacío del dormir profundo (nidra) y 5) recuerdo o memoria (smriti). 

A partir de estos cinco, hay tres maneras de acceder al conocimiento correcto (pramana): 1) percepción, 2) deducción y 3) testimonio o comunicación verbal proveniente de quienes tienen conocimiento. El conocimiento incorrecto o ilusión (viparyaya) es conocimiento falso, lo cual se produce al percibir una cosa como algo distinto de lo que realmente es. La fantasía o imaginación (vikalpa) es un patrón de pensamiento que se puede conocer y expresar verbalmente, pero que no tiene existencia como objeto o realidad. El sueño sin sueños (nidra) es el patrón de pensamiento sutil cuyo objeto es una inactividad, vacío, ausencia o negación de los otros patrones de pensamiento (vrittis). El recuerdo o memoria (smriti) es una modificación mental causada por la reproducción interna de la impresión previa de un objeto, sin agregársele ninguna otra característica proveniente de otras fuentes. 

Práctica y No-Apego (1.12 -1.16) 
Estos patrones de pensamiento (vrittis) son dominados (nirodhah, regulados, coordinados, controlados, aquietados, silenciados) a través de la práctica (abhyasa) y el no-apego (vairagya). Práctica (abhyasa) significa elegir, hacer el esfuerzo correspondiente y realizar aquellas acciones que producen un estado estable y tranquilo (sthitau). Cuando tal práctica se hace por largo tiempo, sin descanso y con devoción sincera, ésta se convierte en un cimiento firmemente arraigado, estable y sólido. Cuando la mente ya no tiene deseo ni siquiera por los objetos que se ven o describen en una tradición o en las escrituras, adquiere un estado de total (vashikara) ausencia de deseo llamado no-apego (vairagya). La indiferencia hacia los elementos sutiles, principios constituyentes o cualidades propiamente tales (gunas), lograda gracias al conocimiento de la naturaleza de la consciencia pura (purusha), se llama no-apego supremo (paravairagya). 

Tipos de concentración (1.17 -1.18) 
La absorción profunda de la atención en un objeto es de cuatro clases: 1) burda (vitarka), 2) sutil (vichara), 3) acompañada de gozo (ananda), y 4) con consciencia de la individualidad o personalidad individual (asmita), llamada samprajnata Samadhi. La otra clase de Samadhi es el asamprajnata Samadhi, que carece de objeto en el que absorber la atención, donde sólo permanecen las impresiones latentes; este estado se logra luego de una práctica constante, consistente en permitir que todas las fluctuaciones burdas y sutiles de la mente retornen hacia el campo del cual emergieron. 

Tareas y compromiso (1.19 -1.22) 
Algunos que ya han accedido a niveles superiores (videhas) o conocen la naturaleza no manifiesta (prakritilayas) son impulsados a nacer en este mundo debido a sus impresiones latentes remanentes de ignorancia, y alcanzan estos estados de samadhi por naturaleza. Otros siguen un camino sistemático de cinco pasos que son: 1) certeza fiel en el camino, 2) dirigir la energía hacia las prácticas, 3) tener presente el camino y el proceso de aquietar la mente de manera reiterada, 4) entrenarse en la concentración profunda y 5) búsqueda del conocimiento real, que es lo que permite lograr el samadhi más elevado (asamprajnata samadhi). Quienes persisten en sus prácticas con intenso sentimiento y vigor y una firme convicción, adquieren concentración y los frutos de las mismas más rápidamente que aquellos que lo hacen con mediana o menor intensidad. Pero incluso aquellos que tienen tal compromiso y convicción muestran diferencias en su progreso, ya que los métodos se pueden aplicar de manera lenta, mediana y rápida, resultando de esto nueve niveles de práctica. 

Vía directa a través del AUM (1.23 – 1.29) 
Producto de un especial proceso de devoción y entrega o abandono en la fuente creativa de la cual emergimos (ishvara pranidhana), el advenimiento de samadhi es inminente. Dicha fuente creativa (ishvara) es una conciencia particular (purusha), que no se ve afectada por los coloridos (kleshas), las acciones (karmas) o los resultados de las acciones que ocurren cuando las impresiones latentes despiertan y las generan. En esa consciencia pura (ishvara) la semilla de la omnisciencia ha alcanzado su máximo desarrollo, imposible de superar. Los maestros más antiguos recibieron sus enseñanzas de esa consciencia (ishvara), dado que no está limitada por las restricciones del tiempo. La palabra sagrada que designa esta fuente creativa es el sonido OM, llamado pranava. Este sonido se recuerda con profundo sentimiento debido al significado de lo que representa. Ese recordar acarrea la realización del Ser individual y remueve los obstáculos. 

Obstáculos y soluciones (1.30 -1.32) 
En el camino, es posible encontrar nueve tipos de distracciones consideradas obstáculos, que son: la enfermedad física, la tendencia de la mente a no trabajar eficientemente, la duda o indecisión, negligencia en buscar los medios para conseguir samadhi, flojera de mente y cuerpo, fracaso en regular el deseo por los objetos mundanos, pensamientos o presunciones incorrectas, falla en lograr las etapas de la práctica, e inestabilidad en mantener un nivel de práctica ya obtenido. A partir de estos obstáculos aparecen otras cuatro consecuencias que son: 1) dolor mental o físico, 2) tristeza o abatimiento, 3) inquietud, desequilibrio o ansiedad, y 4) irregularidades en la exhalación e inhalación en la respiración. Para prevenir o hacer frente a estos nueve obstáculos y sus cuatro consecuencias, la recomendación consiste en dirigir la mente en una sola dirección, en entrenarla para que se enfoque en un único objeto o principio. 

Estabilizar y despejar la mente (1.33 -1.39) 
En cuanto a las relaciones, la mente se purifica cultivando sentimientos de amabilidad o simpatía hacia quienes están felices, compasión hacia los que sufren, buena disposición hacia aquellos que tienen virtudes, e indiferencia o neutralidad hacia quienes uno percibe como malvados o malintencionados. La mente también se calma regulando la respiración, dando especial atención a la exhalación y al aquietamiento de la respiración que se deriva de esta práctica. La concentración interna en el proceso de la experiencia sensorial, practicada de modo que conduzca a una percepción más sutil y elevada, también produce estabilidad y tranquilidad mental. O concentrarse en un estado interno de lucidez y luminosidad en ausencia de dolor, acarrea estabilidad y tranquilidad. O contemplar el hecho de tener una mente libre de deseos, estabiliza y tranquiliza la mente. O al enfocarse en la naturaleza del contenido del estado de soñar o en la naturaleza del dormir sin sueños, la mente se vuelve estable y tranquila. O contemplando o concentrándose en cualquier objeto o principio que a uno le guste o hacia el que tenga predisposición, la mente se hace estable y tranquila. 

Resultados de estabilizar la mente (1.40 -1.51) 
Cuando gracias a estas prácticas la mente desarrolla el poder de mantenerse estable, tanto en relación al objeto más pequeño como al más grande, puede realmente decirse que ella se halla bajo control. Cuando las modificaciones de la mente se han debilitado, esta última se vuelve como un cristal transparente, y puede fácilmente adquirir las cualidades de cualquier objeto observado, ya sea éste el observador mismo, los medios a través de los que se observa o un objeto dado, en un proceso de absorción llamado samapatti. 

Uno de los tipos de absorción (samapatti) es aquel en el que se juntan tres cosas, una palabra o nombre que denomina un objeto, el significado o identidad de tal objeto y el conocimiento asociado a ese objeto; esta absorción se conoce como savitarka samapatti (asociada a objetos densos). Cuando la memoria o depósito de las modificaciones de la mente se purifica, ésta pareciera carecer de su propia naturaleza, y sólo el objeto que se contempla se destaca en primer plano; este tipo de absorción se conoce como nirvitarka samapatti. Tal como estos tipos de absorción se producen con objetos densos o concretos, lo mismo ocurre respecto a objetos sutiles; a estos se les llama savichara y nirvichara samapatti. La gama de dichos objetos sutiles se extiende hasta prakriti no manifestada. 

Estas cuatro variedades de absorción son las únicas clases de concentración (samadhi) que son objetivas y tienen la semilla de un objeto. A medida que se adquiere la destreza de mantener un flujo sin interferencias en nirvichara, se desarrolla una pureza y luminosidad del instrumento interno de la mente. El conocimiento experimental que se gana en ese estado se relaciona con la sabiduría esencial y está repleto de la verdad. Ese conocimiento difiere del que está asociado a un testimonio o deducción, dado que se refiere a las características específicas del objeto más que a las palabras u otros conceptos. Este tipo de conocimiento que rebosa verdad crea impresiones latentes en el campo mental, las cuales tienden a reducir la formación de otras formas de impresiones latentes habituales menos útiles. Cuando incluso estas impresiones latentes llenas de conocimiento de la verdad se retiran junto con las otras impresiones, se accede a la concentración sin objeto. 

Swami Jnaneshvara Bharati 

Capítulo 2: Práctica (Sadhana Pada) 

Minimizar los coloridos más densos (2.1 -2.9) 
El Yoga en tanto acción (kriya yoga) tiene tres partes: 1) entrenar y purificar los sentidos (tapas), 2) estudio de sí mismo en el contexto de las enseñanzas (svadhyaya) y 3) devoción y entrega o abandono en la fuente creativa de la cual emergimos (ishvara pranidhana). Ese Yoga de la acción (kriya yoga) se practica para dar lugar a samadhi y minimizar los patrones de pensamiento coloreados (kleshas). 

Hay cinco tipos de coloridos (kleshas): 1) olvido o ignorancia respecto a la verdadera naturaleza de las cosas (avidya), 2) el yo, la individualidad o egoísmo (asmita), 3) apego o adicción a las impresiones mentales o a los objetos (raga), aversión a los patrones de pensamiento o a los objetos (dvesha), y 5) amor a éstos como si fueran la vida misma, y miedo a perderlos como si fueran la muerte. 

El olvido fundamental o la ignorancia de la naturaleza de las cosas (avidya) es el terreno de cultivo para el resto de los otros coloridos (kleshas), cada uno de los cuales se halla en uno de cuatro estados: 1) dormido o inactivo, 2) atenuado o debilitado, 3) interrumpido o separado momentáneamente o 4) activo o produciendo pensamientos y acciones de distinto grado. La ignorancia (avidya) es de cuatro tipos: 1) considerar lo que es transitorio como eterno, 2) confundir lo impuro con lo puro, 3) creer que lo que acarrea miseria trae felicidad, y 4) estimar lo que es el no ser como si fuera el ser. 

El colorido (klesha) del yo o egoísmo (asmita) que surge de la ignorancia se debe al error de considerar el intelecto (buddhi, que conoce, decide, juzga y discrimina) como si fuera consciencia pura (purusha). El apego (raga) es una modificación diferente de la mente, que se da cuando aparece el recuerdo del placer, y en la cual se asocian entre sí tres modificaciones, el apego, el placer y el recuerdo del objeto. La aversión (dvesha) es una modificación que resulta de relacionar el sufrimiento con algún recuerdo, siendo las tres modificaciones asociadas en este caso el rechazo, el dolor y el recuerdo del objeto o la experiencia. Incluso quienes conocen de estas cosas tienen un amor permanente y arraigado hacia la continuación de estas modificaciones coloreadas (kleshas), y a la vez miedo de su desaparición o muerte. 

Abordaje de los pensamientos sutiles (2.10 -2.11) 
Cuando los cinco tipos de coloridos (kleshas) se hallan en su forma sutil, meramente en potencia, éstos se destruyen por medio de su desaparición o cesación en el campo mental y del campo mental mismo. Cuando las modificaciones aún tienen cierto colorido (klishta), ellas se llevan al estado potencial a través de la meditación (dhyana). 

Romper la alianza o asociación con el karma (2.12 -2.25) 
Las impresiones latentes que están coloreadas (karmashaya) son el resultado de acciones (karmas) que fueron provocadas por los coloridos (kleshas), y se activan y experimentan en la vida presente o en una futura. Mientras esos coloridos (kleshas) permanecen arraigados se producen tres consecuencias: 1) nacimiento, 2) lapso de vida y 3) experiencias en esa vida. Estos tres, dado que las impresiones coloreadas tienen la característica de ser méritos o deméritos, pueden experimentarse en términos de placer o dolor. 

Una persona sabia, que discrimina, considera todas las experiencias mundanas como dolorosas, porque deduce que todas ellas llevan a más consecuencias, ansiedad y hábitos profundos (samskaras), como también que las cualidades naturales actúan opuestamente entre sí. Debido a que las experiencias mundanas se aprecian como dolorosas, es el dolor que está por venir el que es posible evitar y desechar. La causa o conexión que se ha de evitar es la unión entre el que ve (el sujeto o el que experimenta) y lo visto (el objeto o lo que se experimenta). Los objetos (lo que se puede conocer) según su naturaleza son 1) de iluminación o percepción, 2) de actividad o mutabilidad, o 3) de inercia o estancamiento; ellos están hechos de los elementos y del poder de los sentidos, y existen a fin de experimentar el mundo y para la liberación o iluminación. 

Hay cuatro estados de los elementos (gunas) que son: 1) diversificado, especializado o particularizado (vishesha), 2) no diversificado, no especializado o no particularizado (avishesha), 3) sólo como señalizador, fenoménicamente indiferenciado, sólo como indicio (linga-matra), y 4) sin señalizador, nóumeno (suprasensible), sin indicio (alingani). 

El Vidente es el poder de ver en sí, que aparenta ver o experimentar aquello que se le presenta como un principio cognitivo. 

La esencia o naturaleza de los objetos cognoscibles existe sólo en función de servir como campo objetivo para la consciencia pura. Aunque los objetos cognoscibles dejan de existir en relación a alguien que ha experimentado su verdadera naturaleza fundamental, sin forma, la apariencia de esos objetos no se destruye ya que su existencia sigue siendo compartida por otros, que aún los están observando en sus formas más burdas. 

El medio necesario para que el Ser posteriormente pueda darse cuenta de la verdadera naturaleza de los objetos, es que haya una alianza o relación entre los objetos y el Ser. Avidya o la ignorancia (2.3 -2.5), la condición de ignorar, es la causa subyacente que permite que esta alianza parezca existir. Cuando no hay avidya o ignorancia existe una ausencia de dicha alianza, lo cual conduce al Vidente a la libertad conocida como estado de liberación o iluminación. 

Razón para los 8 peldaños (2.26 -2.29) 
El medio para liberarse de esta alianza o asociación es el conocimiento discriminativo claro, definido, intacto. Quien ha logrado este grado de discriminación accede a siete tipos de insights o comprensión de nivel supremo. Por medio de la práctica de los distintos pasos del Yoga, con los cuales se eliminan las impurezas, emerge una claridad cuya culminación es la sabiduría discriminativa, o iluminación. Los ocho peldaños, escalones o pasos del Yoga son: las reglas de autorregulación o restricción (yamas), cumplimiento o prácticas de autoentrenamiento (niyamas), posturas (asana), expansión de la respiración y el prana (pranayama), retracción de los sentidos (pratyahara), concentración (dharana), meditación (dhyana), y concentración perfecta (samadhi). 

Yamas & Niyamas, 1 y 2 de los 8 peldaños (2.30 -2.34) 
El primero de los ocho pasos del Yoga, los cinco yamas o normas de autorregulación o restricción, son: no herir o no dañar (ahimsa), veracidad (satya), abstenerse de robar (asteya), mantenerse constantemente consciente de la realidad suprema (brahmacharya), y evitar la posesividad, la codicia, o adueñarse haciendo uso de los sentidos (aparigraha). Estos códigos de comportamiento se convierten en un gran compromiso cuando se viven como reglas generalizadas, en el sentido de abarcar irrestrictamente a todo ser viviente, en todo lugar, tiempo o situación. 

Limpieza y pureza de cuerpo y mente (shaucha), una actitud de contentamiento (santocha), ascetismo o entrenamiento de los sentidos (tapas), estudio de uno mismo y reflexión en las palabras sagradas (svadhyaya), y una actitud de abandono o entrega a la propia fuente (ishvarapranidhana) son las observancias o prácticas de autoentrenamiento (niyamas), que corresponden al segundo peldaño en la escalera del Yoga. 

Cuando tanto las normas de autorregulación o restricción (yamas) como las observancias o prácticas de autoentrenamiento (niyamas) se dejan de practicar debido a pensamientos perversos, malsanos, conflictivos o anormales, uno debería cultivar principios o pensamientos opuestos o en dirección contraria. Las acciones provenientes de estos pensamientos negativos son realizadas por uno mismo directamente, inducidas por otros o aprobadas cuando otros las ejecutan. Todas ellas pueden ser precedidas por o derivar de la rabia, la codicia o la ilusión, y ser de grado leve, moderado o intenso. El pensamiento contrario o principio en sentido opuesto recomendado en el sutra previo consiste en tener presente que tales pensamientos negativos y esas acciones son motivo de interminable sufrimiento e ignorancia.  

Beneficios de los Yamas y Niyamas (2.35 -2.45) 
Cuando un Yogui consigue estar bien afianzado en no dañar (ahimsa), las personas que se le acercan dejan de experimentar cualquier sentimiento de hostilidad de manera natural. Cuando se logra la veracidad (satya), los frutos de las acciones del Yogui resultan espontáneamente de acuerdo a su voluntad. Cuando se establece la práctica de no robar (asteya), todas las joyas o tesoros se hacen presentes de por sí, o están a la disposición del Yogui. Cuando el mantenerse constantemente consciente de la realidad suprema (brahmacharya) se establece firmemente, se adquiere una gran fuerza, capacidad o vitalidad (virya). Cuando alguien es inquebrantable respecto a evitar la posesividad, la codicia, o adueñarse haciendo uso de los sentidos (aparigraha), emerge el conocimiento del por qué de las encarnaciones pasadas y futuras. 

A través de la limpieza y pureza del cuerpo y la mente (shausha) se desarrolla una actitud de distanciamiento o desinterés hacia el propio cuerpo, y se reduce la inclinación a contactar el cuerpo de otros. Con la limpieza y pureza del cuerpo y la mente (shausha) se logra además una purificación de la esencia mental sutil (sattva), un sentimiento de agrado, bondad, felicidad, el enfoque absorto en una sola dirección, la conquista o maestría sobre los sentidos, y una aptitud, calificación o capacidad para la Auto-Realización. A partir de la actitud de contento (santosha) se obtiene una felicidad insuperable, bienestar mental, gozo y satisfacción. A través del ascetismo o entrenamiento de los sentidos (tapas) se produce la destrucción de las impurezas mentales y una consiguiente maestría o perfección respecto al cuerpo y a los órganos mentales de los sentidos y las acciones (indriyas). Del estudio de uno mismo y la reflexión en las palabras sagradas (svadhyaya) se consigue contacto, comunión o armonización con la realidad o fuerza natural subyacente. Desde la actitud de abandono o entrega a nuestra propia fuente (ishvarapranidhana) se logra el estado perfecto de concentración (samadhi). 

Asana, 3 de los 8 peldaños (2.46 -2.48) 
La postura (asana) para la meditación Yoga, -el tercero de los ocho pasos del Yoga-, debería ser firme, estable e inmóvil, y además cómoda. Las formas de perfeccionar la postura consisten en relajar o reducir el esfuerzo, y dejar que la atención se fusione con lo infinito. El logro de la postura perfecta genera una libertad invulnerable y sin obstáculos frente al sufrimiento debido a los pares de opuestos (como calor y frío, bueno y malo, dolor y placer). 

Pranayama, 4 de los 8 peldaños (2.49 -2.53) 
Luego de conseguir la postura perfecta, se practica el control de la respiración y expansión del prana (pranayama), consistente en enlentecer o frenar la fuerza con que se respira y los movimientos incontrolados de la exhalación e inhalación. Esto lleva a una ausencia de consciencia de la respiración, y es el cuarto de los ocho pasos. Ese pranayama tiene tres aspectos, el flujo externo o hacia el exterior (exhalación), el flujo interno o hacia el interior (inhalación), y un tercero que es la ausencia de ambos durante la transición entre los dos, conocido como inmovilidad, retención o suspensión. Estos tres aspectos se regulan según lugar, tiempo o duración y número, con lo cual la respiración se hace lenta y sutil. El cuarto pranayama es ese prana continuo que sobrepasa, está más allá o está detrás de los otros que funcionan en los niveles o campos externos e internos. Por medio de este pranayama, el velo de karmasheya (2.12) que cubre la luz o iluminación interna, se adelgaza, disminuye y se desvanece. Gracias a estas prácticas y procesos de pranayama, el cuarto de los ocho pasos, la mente adquiere o desarrolla la aptitud, calificación o capacidad para la verdadera concentración (dharana), que es el sexto de los ocho pasos. 

Pratyahara, 5 de los 8 peldaños (2.54 -2.55) 
Cuando los órganos mentales de los sentidos y las acciones (indriyas) dejan de involucrase con los correspondientes objetos en su nivel mental, y se reincorporan o retornan al campo mental del que emergieron, se habla de pratyahara y es el quinto paso. Debido a esa interiorización de los órganos de los sentidos y acciones (indriyas) también se accede a una suprema capacidad, manejo o dominio sobre esos sentidos, que habitualmente tienen la tendencia a exteriorizarse en dirección a esos objetos. 


Fuente: texto original de Swami Jnaneshvara Bharati. Traducción al español de Zulema Higueras.

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