"La ciencia del Yoga no ofrece ninguna nueva religión, ofrece una metodología. A través de ella puedes entenderte mejor en todos tus niveles, incluyendo tu bienestar físico, tus acciones, tu proceso mental, emociones y deseos. Además comprenderás cómo te relacionas con el mundo. Esta ciencia crea un puente entre las condiciones internas y externas de la vida. El yoga es una forma de mejorarte a ti mismo, de entender tus estados internos". - Swami Rama

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL YOGA DE MEDITACIÓN - Swami Krishnananda - part 3

EXPERIENCIAS ESPIRITUALES

Cuando uno avanza progresivamente en meditación la conexión aparentemente inseparable del cuerpo con el total de la vida y los elementos físicos de la creación, se afloja gradualmente. La fuerza de gravitación por la cual uno está confinado a la superficie terrestre, las limitaciones del tiempo con sus nociones de pasado, presente y futuro, y la soledad que uno siente en la esquina del eterno espacio, son la esencia de la existencia mortal. Estas son fuertes ataduras y nudos difíciles de deshacer, y con frecuencia la posibilidad de traspasar sus límites está más allá de nuestra imaginación. Pero esto es precisamente lo que promete, y al final alcanza, la ciencia de la meditación. Sin embargo, el logro puede tomar largo tiempo, pues en el ascenso a la Realidad se debe pasar a través de diversas etapas.

En los pasos iniciales surgen visiones de diferentes objetos brillantes, tales como cristal, humo, estrellas, luciérnagas, lámparas, ojos resplandecientes, oro radiante y destellos de diversas piedras preciosas. Pero esto solo son indicaciones de que se avanza en meditación. También se nos ha dicho que se tendrá, primero, la percepción interna de una estrella brillante, luego, de un espejo hecho de diamantes; el disco de la luna llena, un disco de piedras preciosas; después, el disco del sol a medio día y, finalmente, una esfera de llamas; todo eso llegando a nuestra visión en sucesión, uno detrás de otro. También se dice que aparecerá ante la conciencia del meditador un disco de luz blanca y deslumbradora, así como una montaña resplandeciente. También puede haber visiones del cielo lleno de luz azul, verde oscura, rojo sangre, amarilla brillante y amarilla ordinaria, con distancias respectivas de alrededor de cuatro, seis, ocho, diez y doce pulgadas. La práctica continua capacita para observar un cielo sin cualidades, éste, más adelante, cambia a una encantadora luz de brillantes estrellas, luego, a un espacio en llamas con fuego destructor del mundo. Este cielo se convierte entonces en espacio-conciencia. Al final, el cielo asume la forma de un espacio refulgente con millones de soles juntos.

En meditación profunda de alto orden también se escuchan varios tipos de sonido. Primero, un leve tintineo; segundo, un sonido más metálico; tercero, el sonido de una campana; cuarto, el de una caracola; quinto, instrumentos de cuerda; sexto, de platillos; séptimo, de flauta; octavo, tambor grande; noveno, tamboril; finalmente, décimo, el rumor de truenos. También son comunes otros sonidos como el rugido del mar, el de una fuente al brotar, de timbales, del zumbido de abejas, etc. Como singulares experiencias en meditación llegan fragancias, sabores y toques celestiales de un extraordinario tipo. En la condición del primer sonido en ser escuchado, se siente una experiencia conmovedora que recorre todo el cuerpo; con el segundo sonido llega un sentimiento de que los miembros se separan del cuerpo; con el tercer sonido se produce abundante sudor; con el cuarto, se siente como si la cabeza fuese sacudida; con el quinto, se siente como si el paladar resbalara fuera de la boca; con el sexto, se siente la dulzura de la ambrosía manando del sitio del paladar; con el séptimo, llega el conocimiento de los secretos; con el octavo, la capacidad de hablar en lengua celestial; con el noveno, conocimiento divino y, con el décimo, uno se convierte en una verdadera encarnación de Dios.

En textos de Yoga y filosofía espiritual se registra la existencia de diferentes reinos o planos de conciencia y el buscador tiene que atravesar estos diferentes estratos con denodado vigor de aspiración. No es del todo verdad aquello de que 'el hombre es la medida de las cosas', pues las Upanishadas nos aseguran que hay más altas medidas del ser, y estas son formas sucesivas, más reales e inclusivas de vida, que los estratos precedentes de la serie. Hablando en el lenguaje de las Upanishadas: (1) la unidad más baja de humana perfección y gozo es la satisfacción de un rey joven y saludable, fuerte, docto, culto, afable y poderoso, a quien pertenecen todas las riquezas del mundo. Una persona con estas prendas de ordinario no se ve en el mundo, pero si llegase a existir una, sería la unidad inferior de deleite, lo que significaría que el hombre es la medida inferior de perfección concebible. Más alta que esta unidad, dice la Escritura, está (2) la Jurisdicción de perfección y gozo de la clase de seres superiores y a la vez internos a la conciencia terrenal del hombre, que han sido llamados Gandharvas mortales (o Gandharvas por acción). En una categoría más alta están los (3) Gandharvas celestiales; (4) las almas divinas o Pitris; (5) Seres celestiales o Devas por acción; (6) Seres celestiales o Devas por nacimiento; (7) Seres celestiales o Devas en esencia; (8) el Príncipe de los seres celestiales, llamado Indra; (9) sabios tales como Brihaspati; (10) las manifestaciones divinas de Creador, Preservador y Destructor conocidos en los Puranas como Brahma, Vishnu y Siva; (11) la Forma Cósmica conocida como Virat, en la cual cada estado excede y trasciende al anterior cien veces en conocimiento, poder y gloria. De hecho, el Virat no es solamente una multiplicación matemática de las experiencias inferiores, sino un Infinito alargamiento hacia atrás y hacia delante de todo lo que existe, que no tiene medida o igual con que pueda ser comparado, ni en cantidad, ni en calidad. La Realidad Suprema se extiende aún más allá de la manifestación Virat, y surge más elevada como (12) Hiranyagarbha e (13) Ishvara, que son las más internas e inclusivas de las extensiones cósmicas de la Realidad Suprema. El Ser Eterno, última meta del Yoga, está aún más allá de esta manifestación universal y existe sin relación alguna en su supremacía como (14) el Absoluto, Brahman.

No es que un Yogui tenga que pasar una a una por todas estas etapas, pues los planos de conciencia enumerados arriba del dos (2) al (10), se consideran principalmente como niveles intermediarios que pueden ser cruzados por almas que abrigan ciertos deseos correspondientes, y es el bien conocido camino del desarrollo progresivo, que tiene el nombre de Krama-Mukti (liberación gradual), y que es detallado con terminología diferente en las Chandogya y Kaushitaki Upanishadas. Pero esta no es una regla uniforme de ascenso para todas las almas, pues en casos excepcionales la conciencia puede elevarse de repente directamente del (1) al (11) como resultado de la intensidad de la meditación de naturaleza impersonal practicada correctamente. Aun las etapas (12) y (13) no son divisiones obligatorias en la experiencia que sigue, y se dice que hay una sublimación de la conciencia a la vez del (11) al (14) puesto que, de hecho, las etapas (12) y (13) son distinciones lógicas necesarias como contrapartes cósmicas de los estados de conciencia humanos, y no necesitan tomarse como representación de experiencias de necesaria incumbencia para el alma del buscador que ha alcanzado la etapa once (11). Siendo las etapas (11), (12) y (13), indistinguibles una de otra cuando uno realmente llega a su realización. No obstante, las muchas etapas mencionadas indican la dificultad del ascenso, así como el enorme progreso que el hombre aún debe hacer en su evolución. Estos son misterios que trascienden la comprensión humana, y aquí nuestros guías son solamente las Escrituras y las enseñanzas de los Maestros de Yoga.

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