"La ciencia del Yoga no ofrece ninguna nueva religión, ofrece una metodología. A través de ella puedes entenderte mejor en todos tus niveles, incluyendo tu bienestar físico, tus acciones, tu proceso mental, emociones y deseos. Además comprenderás cómo te relacionas con el mundo. Esta ciencia crea un puente entre las condiciones internas y externas de la vida. El yoga es una forma de mejorarte a ti mismo, de entender tus estados internos". - Swami Rama

martes, 25 de febrero de 2014

VIPASSANA PRÁCTICA - Mahasi Sayadaw - part 3

¿CÓMO SE REALIZA EL NIBBANA?

Las fluctuaciones en la contemplación que ocurren de la manera mencionada anteriormente son comparables a un pájaro suelto de un barco en la mar. En la antigüedad, el capitán del barco, encontrando difícil conocer si el barco se estaba acercando a tierra, soltaba el pájaro que había traído con él. El pájaro volaba en las cuatro direcciones buscando la costa. Cuando no podía encontrar tierra, regresaba al barco. Mientras la contemplación no sea lo suficientemente madura para alcanzar el sendero y la fruición y realizar el Nibbana, ésta se vuelve laxa y deficiente, como el pájaro que regresa al barco. Cuando el pájaro ve tierra vuela hacia allí sin regresar al barco. Similarmente, cuando la contemplación ha madurado, cuando es aguda, firme y lúcida, comprenderá una de las formaciones en una de las seis puertas de los sentidos como impermanente o sufrimiento o impersonal. La observación firme y lúcida de una de las tres características se acelera y ocurre tres o cuatro veces en rápida sucesión. Inmediatamente después que la última conciencia en esta serie acelerada de observaciones desaparece, tiene lugar magga y phala (sendero y fruición) realizando el Nibbana, la cesación de todas las formaciones.

Las observaciones son ahora más lúcidas que las que ocurrieron inmediatamente antes de la realización. Después de la última observación, la cesación de las formaciones y la realización del Nibbana son evidentes. Por esta razón aquellos que han realizado el Nibbana dirían:

Los objetos observados y la conciencia que los observa cesan completamente; o los objetos y las observaciones se cortan como la enredadera que se corta con un cuchillo; o los objetos y las observaciones se desprenden como aquél que se despoja de una pesada carga; o los objetos y las observaciones se separan como aquello que uno está asiendo se descompone en partes; o los objetos y las observaciones son repentinamente libres como fuera de una prisión; o los objetos y las observaciones se extinguen como una vela que se apaga de repente; o desaparecen como si la oscuridad hubiera reemplazado la luz; o se liberan como de un embrollo; o se hunden como en el agua; o abruptamente se detienen como una persona corriendo que se detiene por un violento golpe; o cesan completamente.

Sin embargo, la realización de la cesación de las formaciones no dura por mucho tiempo. Es tan corta que dura sólo un instante. Luego el meditador examina lo ocurrido. Comprende que la cesación de los procesos materiales (observados) y los procesos mentales que observan es magga-phala-nibbana. Aquellos que están bien informados saben que la cesación de las formaciones es el Nibbana, y la realización de la cesación y la beatitud es magga-phala. Se dirán a sí mismos: “Ahora he realizado el Nibbana y alcanzado sotapatti-magga-phala (el sendero y la fruición de la entrada en la corriente).” Este tipo de conocimiento inequívoco se manifiesta a aquellos que han estudiado las Escrituras o escuchado sermones sobre el tema.

Algunos meditadores examinan las impurezas mentales—aquellas abandonadas y aquellas que todavía quedan. Después de examinar de esta manera, aún continúan la práctica observando los procesos corporales y mentales. Sin embargo durante la observación, los procesos corporales y mentales, aparecen como toscos. Tanto el surgir como el cesar de los procesos son muy evidentes al meditador. Pero ahora el meditador siente como si sus observaciones fueran laxas y deficientes. De hecho ha retornado al conocimiento del surgir y el cesar. Es verdad: sus observaciones se han vuelto laxas y deficientes. Debido a que ha regresado a este estado, es posible que perciba luces brillantes o formas de objetos. En algunos casos, esta regresión produce en un desequilibrio en la contemplación, los objetos observados y la mente que los observa no van juntos. Algunos meditadores experimentan por momentos un dolor leve. Pero en general, los meditadores notan que sus procesos mentales son claros y brillantes. En esta etapa, el meditador siente que su mente está libre de impedimentos; se siente feliz sin impedimentos. En tal estado mental él no puede observar los procesos mentales; y, aun si lo hace, no los puede distinguir claramente. No puede pensar tampoco en ninguna otra cosa. Simplemente siente beatitud y vitalidad. Cuando estos estados pierden su vigor él puede notar de nuevo los procesos corporales y mentales y comprender el surgir y el cesar claramente. Después de algún tiempo alcanza el estado donde puede observar las formaciones fácil y tranquilamente. Si la contemplación ha madurado, puede de nuevo alcanzar el “conocimiento de la cesación de las formaciones.” Si el poder de la concentración es agudo y firme, este conocimiento se puede repetir frecuentemente. En estos tiempos, el objetivo del meditador es alcanzar el conocimiento del primer sendero y fruición (magga-phala), y posteriormente experimentar repetidamente este conocimiento. Hasta aquí hemos descrito el método de meditación, los estados progresivos de meditación y la realización de sotapatti-magga-phala.

Aquél que ha alcanzado el conocimiento del sendero y fruición es consciente de un cambio radical en su temperamento y actitud mental y siente que su vida ha cambiado. Su fe o confianza en las Tres Joyas Sagradas (Buddha, Dhamma y Sangha) es firme e inconmovible. Debido a su fe fortalecida también progresa en serenidad y arrobamiento. Brotes espontáneos de alegría ocurren en él. Debido a estas experiencia extáticas y a pesar de su empeño después de alcanzar el sendero y la fruición no puede notar los objetos con claridad. Sin embargo, estas experiencias decrecen gradualmente después de algunas horas o días; y podrá de nuevo notar las formaciones claramente. En algunos casos, los meditadores, habiendo alcanzado magga-phala, se sienten despojados de una gran carga, libres y desahogados, y no desean continuar con la contemplación. Su objetivo, alcanzar magga-phala, se ha logrado y su estado de ánimo es comprensible.


El conocimiento de fruición (phala-ñana)

Si la persona que ha alcanzado magga-phala desea conseguir el conocimiento de fruición (phala-ñana) y el Nibbana otra vez, debe dirigir su mente hacia ese objetivo y observar los procesos materiales y mentales. En las etapas de meditación es natural que el “conocimiento analítico de la mente y la materia” ocurra primero a una persona ordinaria (puthujjana) y que el “conocimiento del surgir y el cesar” ocurra primero a una persona noble (ariya). Por lo tanto, el meditador en esta etapa, consciente de los procesos corporales y mentales, alcanzará el “conocimiento del surgir y el cesar,” seguido pronto por las otras etapas progresivas de la meditación, hasta el “conocimiento de ecuanimidad hacia las formaciones.” Cuando este conocimiento madura, se alcanza el estado de cesación de las formaciones, el Nibbana, con el resultante “conocimiento de fruición.” Este conocimiento dura sólo un momento para aquél que no ha decidido previamente la duración; pero a veces podría durar por más tiempo. Pero en el caso de aquellos que han previamente decidido la duración, el “conocimiento de fruición” dura mucho más, digamos todo un día, una noche o tanto como se haya decidido. Esto está de acuerdo con los Comentarios. Igualmente, en estos tiempos, para aquellos inmersos en la concentración y meditación, la fruición dura una, dos, tres horas, etc. El conocimiento de fruición termina sólo cuando el meditador desea que termine. Sin embargo, durante el período del conocimiento de fruición, durando dos o tres horas, los momentos de examinación sólo ocurren a veces, desaparecen luego de cuatro o cinco observaciones; y el conocimiento de fruición recurre. En algunos casos, el conocimiento de fruición dura varias horas sin ninguna interrupción. Durante el conocimiento de fruición, la mente está absolutamente fijada en la cesación de las formaciones o el Nibbana. El Nibbana es un dhamma (estado) enteramente libre de los procesos corporales y mentales y de todas las nociones mundanas. Por lo tanto, durante la experiencia del conocimiento de fruición no existe conciencia de los procesos corporales y mentales, ni de este mundo, ni de otras esferas mundanas. Es absolutamente libre de toda la esfera mundana. Es absolutamente libre del conocimiento mundano y sus inclinaciones. Alrededor de están todos los objetos visuales, auditivos, olfativos, táctiles, pero uno no es consciente de ellos en ninguna manera. Su postura es firme. Si la dicha del conocimiento de fruición llega cuando está sentado, su postura permanece firme, tan firme como antes, sin doblarse ni balancearse. Sin embargo, cuando el proceso de fruición termina, surgen inmediatamente pensamientos con relación a la cesación de las formaciones o los objetos visuales, auditivos, etc. Luego la contemplación habitual continúa y la vivacidad del ánimo o la reflexión. Al comienzo las formaciones aparecen poco refinadas y sus observaciones no son los suficientemente vigorosas. Pero, en el caso de aquellos en que la contemplación está desarrollada, su contemplación es tan fácil como siempre.

Debemos dar aquí una nota de cautela. El meditador debería decidir a priori sobre la rápida entrada y duración del conocimiento de fruición. No debería dirigir su atención a la decisión una vez que ha comenzado a notar los procesos corporales y mentales. Antes de alcanzar la madurez de la contemplación, mientras observa correctamente las formaciones, podría experimentar piel de gallina, bostezos, temblores y sollozos y perder el ímpetu en la contemplación. Mientras sus observaciones ganan fuerza, podría anticipar con placer el objetivo y de ese modo perder el control de la contemplación. No debería pensar en ninguna otra cosa aparte de la contemplación y si piensa inadvertidamente en algo, debe notar este pensamiento extraño. Algunos alcanzan el conocimiento de fruición solamente después de haber perdido algunas veces el impulso de la contemplación. Si la concentración es débil, la entrada en el conocimiento de fruición es lenta, y cuando ocurre no dura por mucho tiempo. Ésta es la descripción del conocimiento de fruición.

El conocimiento de revisión (paccavekkhana-ñana)

Algunos meditadores pasan (rápidamente) por las etapas del conocimiento de temor, miseria o peligro, disgusto, deseo de liberación, y consecuentemente no tienen una clara comprensión de los mismos. Entonces, aquellos deseosos de examinar las distintas etapas, deberían examinar cada una de ellas por un período determinado de tiempo. Por ejemplo, por media hora o una hora uno debería atender solamente el surgir y el cesar de los objetos con resolución en este conocimiento. Durante ese período el conocimiento del surgir y el cesar permanece intacto, y no habrá progreso adicional en la meditación. Sin embargo, cuando ese período finaliza, el conocimiento de disolución arriba por sí mismo. Si no llega por sí mismo, se debe atender la disolución con la resolución de que este conocimiento permanezca por un cierto período de tiempo. Durante ese período aquello que se ha resuelto ocurrirá. Al finalizar el tiempo fijado, el próximo conocimiento vendrá por sí mismo. Si no ocurre así, debería aspirar por el (próximo) conocimiento de temor. Luego, el conocimiento de temor arriba. Después debería atender los objetos como miserables y el conocimiento de la miseria arribará prontamente. Cuando la mente se dirige hacia los objetos repugnantes, el conocimiento de disgusto tendrá lugar. Cuando siente disgusto en cada acto de observación, el conocimiento de disgusto se ha establecido. Posteriormente debe pensar en la próxima etapa: el conocimiento del deseo de liberación. Poseído por un ardiente deseo de liberación de las formaciones, debería aspirar por el conocimiento relevante, y pronto este conocimiento arriba, después de un poco de esfuerzo. Cuando procede hacia la próxima etapa, experimentará dolor, deseará cambiar de postura y se sentirá descontento; pero alcanzará el conocimiento de re-contemplación. Luego, el meditador debe dirigir su atención hacia el conocimiento de ecuanimidad. El impulso de la contemplación continuará hasta que alcance fácilmente el conocimiento de ecuanimidad. De esta manera, descubrirá que durante el tiempo estipulado, mientras está observando, ocurre el conocimiento particular deseado y al concluir tendrá lugar el próximo conocimiento como un incremento en la aguja del barómetro. Si la revisión de los conocimientos mencionados no es satisfactoria todavía, debería repetirse hasta que así lo sea. El progreso es tan rápido en el meditador diligente que él podría alcanzar en pocos momentos la etapa de conocimiento de ecuanimidad hacia las formaciones y, también, el conocimiento de fruición. Aquél maduro en la práctica puede alcanzar el conocimiento de fruición mientras camina o mientras come.

¿Cómo alcanzar las etapas superiores del sendero?

Cuando el meditador se siente completamente satisfecho de los ejercicios para alcanzar rápidamente el conocimiento de fruición del primer sendero, y para permanecer en él por mucho tiempo, debería esforzarse por alcanzar el sendero más elevado. Después de decidir un período determinado de esfuerzo, debe realizar un ferviente deseo, así: “Durante este período no deseo experimentar el conocimiento de fruición. ¡Qué no haya recurrencia de este conocimiento! ¡Qué alcance el sendero superior, el sendero que aún no he alcanzado! ¡Qué alcance ese objetivo!” Con este ferviente deseo, debería, como de costumbre, observar los procesos corporales y mentales. La ventaja de determinar el período de esfuerzo es que él puede fácilmente, si así lo desea, alcanzar nuevamente el conocimiento de fruición del sendero ya conseguido. Si tal período de esfuerzo no se determina, y continúa realizando esfuerzo hacia el sendero superior, no será posible alcanzar nuevamente el conocimiento de fruición del sendero inferior. En este caso, si encuentra que todavía no puede alcanzar el sendero superior ni regresar al conocimiento de fruición del sendero inferior, se sentirá perturbado por el descontento y la desilusión. La ventaja de abandonar el deseo de alcanzar nuevamente el conocimiento de fruición mencionado es no alcanzar este conocimiento durante el período determinado, y si la contemplación ha madurado, puede alcanzar el sendero superior. Si el deseo no se abandona completamente, el conocimiento previo de fruición podría tener lugar nuevamente. Por lo tanto, es necesario abandonar completamente este deseo durante el período determinado. Cuando comienza la contemplación con el objetivo de alcanzar el sendero superior, la contemplación debería comenzar con el conocimiento del surgir y el cesar. Después, el progreso en la contemplación no es similar a aquel para alcanzar nuevamente el conocimiento de fruición, sino similar al progreso en la contemplación para alcanzar el sendero inferior. Luces brillantes y distintas formas aparecen como en las etapas iniciales del conocimiento del surgir y el cesar. Podría experimentar dolor. El conocimiento del surgir y el cesar de los procesos materiales y mentales es preciso. Sin embargo, no se requiere mucho tiempo para alcanzar el conocimiento de ecuanimidad hacia las formaciones, como cuando contempla para alcanzar nuevamente el conocimiento de fruición. Ahora, si la contemplación no madura deberá permanecer por mucho tiempo en las etapas inferiores. Sin embargo, el meditador no encontrará dificultades como en el caso del sendero inferior. Es posible que en un día alcance un conocimiento después de otro hasta llegar al conocimiento de ecuanimidad hacia las formaciones. El proceso mental de observación es mucho más claro, lúcido y amplio. Más agudas son sus experiencias de (los conocimientos de) temor, miseria, disgusto y deseo de liberación del sufrimiento de las esferas mundanas. Si bien anteriormente era posible alcanzar el conocimiento de fruición cuatro o cinco veces en una hora; ahora, si la contemplación no ha madurado aún para alcanzar el sendero superior, el conocimiento de ecuanimidad hacia las formaciones continúa. Es posible que dure un día o meses o años. Cuando la contemplación madura, las observaciones de las formaciones son precisas, la comprensión de la cesación de las formaciones arriba con la realización del sendero y la fruición superior. Luego tiene lugar el conocimiento de revisión (paccavekkhana-ñana). Posteriormente él regresará al conocimiento del surgir y el cesar y sus procesos mentales serán muy claros. Ésta es la descripción del progreso en la contemplación que conduce a la realización de sakadagami-magga, el sendero del que regresa una vez.

Nuevamente, si desea fervientemente alcanzar el tercer sendero, anagami-magga (el sendero de no regreso), debe decidir otra vez un período determinado de tiempo, durante el cual se abandona completamente el deseo de regresar al conocimiento de fruición del sendero previo. Luego, resuelve así: “¡Qué haya progreso solamente hacia el sendero superior! ¡Qué alcance el sendero y la fruición superior!” Y debe contemplar los procesos corporales y mentales de la manera usual. Comienza con el conocimiento del surgir y el cesar; pero, pronto, alcanza sucesivamente los conocimientos superiores hasta llegar al conocimiento de ecuanimidad hacia las formaciones. Si la contemplación no ha madurado aún, este conocimiento permanecerá. Cuando madura, alcanzará el conocimiento de la cesación de formaciones y con éste el conocimiento del tercer sendero y fruición. Ésta es la descripción de cómo se alcanza el tercer sendero y fruición, anagami o sendero de no regreso.

La persona que aspira a alcanzar el cuarto y último sendero y fruición, el estado de santidad (arahata-magga y phala), debe determinar un período de esfuerzo y abandonar todo deseo de alcanzar nuevamente el conocimiento de fruición del tercer sendero. Posteriormente debe comenzar a contemplar como de costumbre en los procesos materiales y mentales. Éste es el único camino como se declara en el Satipatthana Sutta. Comenzando con el conocimiento del surgir y el cesar, pronto se alcanza el conocimiento de ecuanimidad hacia las formaciones. Si la contemplación no ha madurado aún, este conocimiento permanecerá. Cuando madura, el meditador alcanza la cesación de las formaciones con la realización del último sendero, arahatta-magga.

En los párrafos anteriores, la mención de que el progreso en la contemplación concluirá con la realización del conocimiento de los senderos y fruiciones (magga-phala-ñana) se refiere solamente a aquellos que han madurado en la perfección de las virtudes (paramitas). Aquellos que no han desarrollado completamente las paramitas se detendrán en el conocimiento de ecuanimidad hacia las formaciones. Es importante destacar que, a pesar de que la persona que ha alcanzado el primer sendero conseguirá el segundo sendero con facilidad, le será difícil alcanzar el tercer sendero por mucho tiempo. La razón es que tanto aquellos que han alcanzado el primer sendero como el segundo, han practicado correctamente moralidad (sila) o, en otras palabras, ellos son modelos de virtud. En el caso del tercer sendero, es necesario también desarrollar totalmente la concentración (samadhi). Por lo tanto, (los que han alcanzado los dos primeros senderos) no podrán alcanzar el tercero con facilidad pues deberán esforzarse mucho para desarrollar la concentración. Sea como sea, sin un completo esfuerzo para desarrollar los poderes (mentales), nadie está en condiciones de determinar si podrá alcanzar este u aquel sendero. En algunos casos, la realización del sendero tiene lugar después de mucho tiempo; y porque uno ha debido esforzarse tanto no debería inferirse que aún no ha desarrollado completamente las perfecciones (paramitas). Por otra parte, el esfuerzo actual puede conducirlo a la perfección de las paramitas, acercándolo a la madurez. Por lo tanto, uno no debería perder el tiempo ponderando si posee o no las paramitas.

El meditador debería tener en cuenta el innegable punto siguiente y poner el máximo esfuerzo para alcanzar su aspiración. Aun el desarrollo de las paramitas no es posible sin esfuerzo. Es imposible alcanzar el sendero sin esfuerzo. Asumiendo que uno ha desarrollado completamente las paramitas, no es posible alcanzar el sendero sin esfuerzo. Si aplica esfuerzo, puede alcanzar el sendero fácil y rápidamente. Si ha desarrollado las paramitas considerablemente, su esfuerzo conducirá a la madurez y consecuentemente podrá alcanzar el sendero que aspira. O al menos, ha sembrado potentes semillas para la cosecha del sendero en la próxima existencia.

Aviso

En estos tiempos, aquellos que son los más dispuestos y dedicados a trabajar para su propia liberación de los sufrimientos del mundo y para alcanzar magga-phala-nibbana, el más alto objetivo de la meditación vipassana, a ellos se les aconseja practicar de la manera antedicha, contemplando el cuerpo, las sensaciones, la conciencia y los objetos mentales, practicando la meditación Satipatthana. Es un deber para ellos.

Nota especial

La técnica de meditación delineada en este tratado es suficiente para las personas de inteligencia media. Tales personas, luego de leer este tratado, deberían practicar estas contemplaciones con fe constante, dedicación y gran diligencia, de una forma metódica; y pueden estar seguros de su progreso. Sin embargo, se debe señalar que los detalles de las experiencias y las etapas progresivas de meditación que los meditadores atraviesan no pueden ser descritos completamente en este breve tratado. Hay todavía mucho que merece descripción. Por otra parte, no todos los meditadores experimentan lo que aquí se ha descrito. Habrá diferencias de acuerdo a las capacidades individuales y las paramitas. Además, la fe, la dedicación y la diligencia no siempre permanecen constantes. El meditador sin instructor, que depende enteramente del conocimiento de libros, deberá ser muy cauteloso y vacilante como el viajero que nunca ha estado en una particular jornada. Por lo tanto, es obvio que no es fácil para tal persona alcanzar el sendero, la fruición y el Nibbana (magga-phala-nibbana) sin la guía y aliento de un maestro. Por esta razón, la persona realmente seria que desea meditar hasta alcanzar su objetivo, magga-phala-nibbana, debe encontrar un maestro totalmente calificado por sus propios logros para guiarlo todo el tiempo desde la etapa inferior de meditación hasta los conocimientos superiores del sendero, fruición y revisión. Este consejo concuerda con lo manifestado en Nidana Vagga, Samyutta Nikaya: “Se debe buscar un maestro para conocer realmente sobre la vejez y la muerte.” Si uno es presa de la vanidad: “Soy una persona extraordinaria. ¿Por qué debería aprender de alguien?” Es aconsejable eliminar la vanidad como lo hizo Potthila Mahathera.

Durante el curso de contemplación, debería trabajar intensamente para alcanzar el objetivo, considerando el siguiente consejo de Buddha:

Ni el holgazán ni el hombre de poco vigor

Pueden realizar el Nibbana, la libertad de todo sufrimiento.

Y este joven monje, ¡sí!, este hombre incomparable

Se ha despojado de la última carga, él es el conquistador de Mara. (Samyutta Nikaya)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...