"La ciencia del Yoga no ofrece ninguna nueva religión, ofrece una metodología. A través de ella puedes entenderte mejor en todos tus niveles, incluyendo tu bienestar físico, tus acciones, tu proceso mental, emociones y deseos. Además comprenderás cómo te relacionas con el mundo. Esta ciencia crea un puente entre las condiciones internas y externas de la vida. El yoga es una forma de mejorarte a ti mismo, de entender tus estados internos". - Swami Rama

lunes, 4 de febrero de 2013

ASANA, PRANAYAMA, PRATYAHARA y SAMYAMA, a la Luz de los Yoga Sutras

ASANA 

Asana significa "postura", situar el cuerpo como un todo, con la implicación mente y alma. Asana tiene dos facetas, posar y reposar. Posar es asumir artísticamente una posición. "Reposar en el posar" significa hallar a perfección de una postura y mantenerla, reflexionando en ella con la penetración de la inteligencia y con dedicación. Cuando el buscador está más cerca del alma, las asanas se realizan con extensión, reposo y equilibrio instantáneos.

Al principio se requiere esfuerzo para dominar las asanas. Dicho esfuerzo implica horas, días, meses, años e incluso varias vidas de trabajo. Cuando el esfuerzo forzado en un asana se convierte en un esfuerzo sin forzar, entonces se ha dominado ese asana. De este modo, cada asana debe convertirse en no forzado. Mientras se realizan las asanas hay que relajar las células del cerebro, y activar las de los órganos vitales y las de los cuerpos estructural y esquelético. Entonces, la inteligencia y la conciencia podrán alcanzar a todas y cada una de la células.

La conjunción de esfuerzo, concentración y equilibrio en la práctica de las asanas nos obliga a vivir intensamente en el momento presente, lo cual es una experiencia poco común en la vida moderna. Esta actualidad, o estar en el presente, tiene un efecto reforzante y otro limpiador: físicamente en el rechazo de la enfermedad, mentalmente al desembarazar a nuestra mente de pensamientos anquilosados o prejuicios; y, a un nivel muy elevado, cuando percepción y acción se tornan una, nos enseña la acción correcta de manera instantánea; es decir, la acción que no provoca reacción. A ese nivel también podemos expurgar los efectos residuales de acciones pasadas.

La práctica de asana erradica los tres orígenes del dolor al progresar, desde la clara visión, pasando por el pensamiento correcto, a la acción correcta.

Al estudiante principiante o al no practicante de yoga, puede que el empeño incansable de perfección en asana le parezca absurdo. A los estudiantes avanzados, un maestro les enseña un asana completa en relación a lo que está sucediendo en una única acción. A este nivel sutil, cuando podemos observar el funcionamiento de rajas, tamas y sattva en un dedo del pie, y ajustar el flujo de energía en ida, pingala y sushumna (los tres nadis o canales de energía principales), se percibe el orden macrocósmico de la naturaleza en los aspectos mínimos. Y cuando el estudiante aprende como las más nimias modificaciones en un dedo del pie pueden modificar todo el asana, está observando la interrelación del microcosmos con el todo, y se aprehende la plenitud orgánica de la estructura universal.

El cuerpo es el templo del alma. Y realmente puede convertirse en tal si se mantiene saludable, limpio y puro a través de la práctica de asana.

Las asanas actúan como puentes que unen al cuerpo con la mente, y la mente con el alma. Apartan al sadhaka de las sujeciones de las aflicciones conduciéndole hacia la libertad disciplinada. Ayudan a transformarle guiando su consciencia, alejándola del cuerpo, hacia la percepción consciente del alma.

A través de las asanas, el sadhaka llega a conocer y realizar plenamente el cuerpo finito, y a fusionarlo con el infinito...el alma. Entonces no hay ni conocido ni desconocido, y sólo en ese momento existe el asana realmente. Ésa es la esencia de un asana perfecta.


PRANAYAMA 

Patanjali afirma que debe llevarse una progresión de asana a pranayama, pero no menciona dicha progresión en otras ramas del yoga. Declara que pranayama debe intentarse sólo después de haber alcanzado la perfección en asana. Eso no significa en una única asana, como se sugiere en ocasiones.

Es necesario comprender por qué una única asana no base suficiente para el estudio de pranayama. En pranayama la columna vertebral y sus músculos son la fuente de la acción, y los pulmones los instrumentos receptores. Deben ser entrenados para abrirse y extenderse hacia atrás, hacia delante, hacia arriba y hacia afuera, y los músculos de la columna deben enderezarse, educarse y tonificarse para crear espacio y estimular los nervios raquídeos a fin de extraer energía de la respiración. Las posturas invertidas, los estiramientos hacia delante y hacia atrás -todo el abanico de posturas- resultan, por tanto, esenciales si lo que queremos es extraer el máximo beneficio de pranayama con el mínimo esfuerzo.

La respiración normal fluye de manera irregular, dependiendo del entorno y el estado emocional. Al principio, este flujo respiratorio irregular es controlado mediante un proceso deliberado. Dicho control crea facilidad en el flujo de entrada y de salida de la respiración. Cuando se alcanza esta facilidad, la respiración debe ser regulada con atención. Eso es pranayama. .

Prana significa "fuerza vital" y ayama es "ascensión, expansión y extensión". Pranayama es la expansión de la fuerza vital mediante la respiración. En términos modernos, prana puede equipararse a bioenergía, y opera de la manera siguiente. Según las filosofías Samkhya y Yoga, el ser humano está compuesto de los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter. La columna vertebral es un elemento de tierra y  actúa como el terreno de base de la respiración. La distribución y la creación de espacio en el torso es la función del éter. La respiración representa el elemento aire. Los elementos restantes, agua y fuego, son opuestos por naturaleza. La práctica de pranayama los fusiona para producir energía. Esta energía se llama prana: fuerza vital o bioenergía.

Ayama significa extensión, ascensión vertical, así como expansión horizontal y circunferencial de la respiración, los pulmones y la cavidad torácica.

Pranayama cuenta con tres componentes por naturaleza: inspiración, espiración y retención. Se aprenden cuidadosamente mediante el alargamiento de la respiración y prolongando el tiempo de retención según la elasticidad del torso, la longitud y profundidad de la respiración y la precisión de movimientos. Este pranayama se denomina deliberado o sahita pranayama, ya que debe practicarse consciente y continuamente a fin de aprender su ritmo.

A la inspiración, espiración y retención, Patanjali añade un tipo adicional de pranayama libre de toda acción deliberada. Este pranayama, al ser natural e indeliberado, trasciende la esfera de la respiración modulada por la volición mental. Se llama kevala kumbhaka o kevala pranayama

La práctica de pranayama, aparta el velo de la ignorancia que cubre la luz de la inteligencia y convierte la mente en un instrumento afinado para acometer la meditación para la visión del alma. Ésta es la búsqueda espiritual.

PRATYAHARA

Mediante las prácticas de yama, niyama, asana y pranayama, se domina el cuerpo y su energía. El estadio siguiente, pratyahara, logra la conquista de los sentidos y la mente.

Cuando la mente está madura para la meditación, los sentidos descansan tranquilos y dejan de importunar a la mente para su gratificación. La mente, que hasta ahora actuaba como puente entre los sentidos y el alma, se libera así misma de los sentidos y se vuelve hacia el alma para disfrutar de su elevación espiritual. Todo ello es el efecto de disciplinas aparecidas en Sadhana Pada. Pratyahara, resultado de la práctica de yama, niyama, asana y pranayama, conforma la base para dharana (concentración), dhyana (meditación) y samadhi (absorción total). Mediante la práctica de esos cinco estadios del yoga, se atraviesan todas las capas o envolturas del sí-mismo, desde la piel a la consciencia, siendo subyugadas y sublimadas a fin de permitir que el alma se difunda uniformemente por todas partes. Eso es verdadero sadhana.

SAMYAMA 


Patanjali empieza Vibhuti Pada con dharana, concentración, y señala algunos lugares en el interior y exterior del cuerpo que pueden ser utilizados por el buscador para la concentración y contemplación. Si puede mantenerse dharana sostenidamente, desembocará en dhyana (meditación). Cuando el meditador y el objeto sobre el que se medita se convierten en uno, dhyana desmboca en samadhi. Así pues, dharana, dhyana y samadhi están interconectados. Patanjali denomina samyama a esta integración. A través de samyama, la inteligencia, el ego y el sentido de individualidad se retraen hacia su semilla. Entonces, la inteligencia del sadhaka brilla con el fulgor de la sabiduría, y su comprensión está iluminada. Dedica su atención a una progresiva exploración del núcleo de su ser, el alma.

Fuente: "Patanjala Yoga Pradipika" de B.K.S. Iyengar

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